domingo, 1 de febrero de 2026

Animales que nos acompañan

Makoto Shinkai, Ella y su gato (Kanojo no kanojo no neko: Their Standing Points, 1999) OVA
Makoto Shinkai y Naruki Nagakawa, Ella y su gato (Kanojo no kanojo no neko, 2013) Novela
Makoto Shinkai y Yamaguchi Tsubasa, Ella y su gato (Kanojo no kanojo no neko, 2016) Manga
Kazuya Sakamoto y Naruki Nagakawa, Ella y su gato (Kanojo no kanojo no neko: Everything flows, 2016) Anime

Seishu Hase, El chico y el perro (Shonen to inu, 2020)


En ocasiones, las obras seleccionadas para una sesión dialogan con las elegidas en otras. A veces, el tema explícito viene unido a otro que, pese a no ser citado en el título, nos interesa abordar durante la tertulia. Por ejemplo, las dos obras propuestas, pese a su clara intención de generar determinadas emociones en el lector, consiguen eludir la categoría de relatos sanadores que analizamos hace poco. Y la primera de ellas es el ejemplo más claro de cómo una misma idea puede transformarse y crecer cuando pasa de un formato a otro.

Desde que era un niño, siempre he tenido gatos conmigo. Soy de la prefectura de Nagano, y mientras vivía allí tenía gatos, y al venir a Tokio comencé a recoger y criar algunos gatos callejeros.
Entrevista a Makoto Shinkai en Anime News Network 
Siento que repito el tema de Ella y su gato una y otra vez, en especial en El jardín de las palabras.
Declaraciones de Makoto Shinkai recogidas en Febri
Ella y su gato, la primera obra de Makoto Shinkai (5 centímetros por segundo, El jardín de las palabras, Your name) fuera de la industria de los videojuegos, es un corto realizado en solitario con medios digitales -el dibujo de los personajes se combina con técnicas 3D en las imágenes de fondo, que son fotografías editadas-. Aunque sus películas son en color y aquí -por limitaciones de presupuesto- utiliza blanco y negro, ya encontramos la estética, planos, clima generado a partir de elementos urbanos y sensibilidad que caracterizan al director japonés. La novela replica buena parte de los textos de esta OVA, que en menos de cinco minutos recorre un año en la vida de Chobi, Miyu y Mimi. Inicialmente distribuida por el propia autor en formato CD (¡eran otros tiempos!) le permitió ganar el 12º CG Animation Contest para jóvenes creadores.
La serie de animación, también muy breve, sirve como precuela de la anterior. Las sombras son sustituidas por colores más amables y relajados, acordes con el tono de la historia. Por su parte, el manga parece querer acercarse mucho más a la estética del corto.
Aunque cada una de las obras explora elementos diferentes de un pequeño universo, coinciden en su tono melancólico, destacan la vulnerabilidad de los personajes y abordan los mismos temas, aunque con distinta intensidad: la soledad, la precariedad que conlleva independizarse e incorporarse al mercado de trabajo, el deseo de encontrar un lugar y sentirse parte de la sociedad, las expectativas sobre los afectos... Me interesa, sobre todo, cómo reflexiona acerca de la naturaleza de la comunicación: qué contamos u ocultamos, las dificultades para expresarse, cómo esas decisiones y limitaciones afectan a las relaciones. Aquí saca partido a los gatos narradores, que contrastan con las voces humanas y, pese a no ser capaces de comprender del todo las reacciones de sus dueñas, sí identifican, desde una mirada inocente, sus estados emocionales.
Aunque el final de la novela plantea un cierre satisfactorio para las historias, no cae en finales perfectas gracias a que solo muestra un momento de la vida de las protagonistas, sin destinos cerrados.
Si tenéis o habéis convivido con gatos, ¿aparece bien reflejada su conducta?

—Vuestra magia no consiste solo en hacernos sonreír. Es el valor y el cariño que nos transmitís únicamente con estar a nuestro lado.
El chico y el perro
John, el perro cuasi divino, sabio y compasivo que aparece en Ella y su gato, tiene continuidad en Tamon. De nuevo, lo que podría haberse deslizado hacia el terreno fácil de la «novela para sentirse bien» es, en realidad, una exploración sin demasiadas concesiones de la fragilidad humana. No solo por presentar de manera recurrente las consecuencias del gran terremoto de 2011 (también reflejadas en Recuerdos desde Fukushima) y del de Kumamoto en 2016. Sino, en especial, porque las seis historias entrelazadas nos ponen delante el hecho de que no podemos escapar de los condicionantes sociales y de circunstancias que no controlamos, y que desear no es sinónimo de conseguir -la pronoia es una creencia irracional demasiado extendida-.
Además, El chico y su perro vuelve a hablar de soledad, compañía y cuidado (hay varias referencias a la importancia de la manada), el significado del contacto físico y la necesidad de valorar los pequeños momentos de felicidad.
La novela original también ha sido adaptada al manga y, recientemente, en una película.
¿Creéis que el relato describe con precisión cómo nos comportamos con los perros?

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