martes, 15 de enero de 2019


NOVEDADES OCTUBRE-DICIEMBRE 2018



Ficción






Más allá del equinoccio de primavera, de Natsume Soseki. Impedimenta, 2018. 324 p. Poseedora de la oscura melancolía de Kokoro, pero con la frescura de Sanshiro o Botchan, Más allá del equinoccio de primavera es una novela delicada y sutil que entreteje un increíble tapiz emocional de personajes y que eleva a Sōseki por encima de cualquier otro autor de su época.

Keitaro, un típico antihéroe sosekiano, acaba de licenciarse y está desesperado, inmerso en la búsqueda de un primer empleo que no parece llegar. Sin embargo, ahora que su formación académica ha terminado, se presenta ante él una etapa fundamental para su educación emocional. Mientras busca un hueco en el que encajar dentro de la sociedad, se va encontrando con distintas personas que, a través de sus propios relatos personales, le van a aportar grandes enseñanzas vitales. Entre ellos, el aventurero Morimoto, que le regala un peculiar bastón tallado, y su amigo Sunaga, que le narra una conmovedora historia repleta de promesas olvidadas, en la que participan sus tíos Taguchi y Matsumoto, dos hombres totalmente opuestos, y su prima Chiyoko, una joven que parece ser la causa de todas sus desgracias. (Reseña de la editorial)





Si pudiera cambiarlos. Satori, 2018. 298 p. Sadaijin, un alto cargo de la Corte Imperial, es padre de un hijo y una hija, ambos hermosos como joyas radiantes y tan parecidos como dos gotas de agua. Nacidos bajo los mejores auspicios, los pequeños tienen ante sí un futuro prometedor: él como cortesano y ella como concubina del emperador. Mas los sueños Sadaijin se esfuman a medida que los niños crecen y muestran una inclinación natural a comportarse como el sexo opuesto: él es tímido y sensible, mientras que ella es decidida y audaz. Como sus esfuerzos para reconducir la situación resultan inútiles, Sadaijin decide criar a sus hijos según sus tendencias naturales y los presenta en sociedad con los géneros intercambiados. A partir de ese momento, y para su sorpresa, asiste complacido al meteórico éxito social de los dos hermanos.
Insólito y divertido, este del siglo XII permaneció silenciado durante siglos por ser considerado obsceno e inmoral y por su carácter desafiante hacia los roles de género imperantes. Redescubierta en 1968 gracias a la mirada desprejuiciada del premio Nobel Yasunari Kawabata, quien supo apreciar su incalculable valor literario y su dimensión netamente moderna, esta fascinante historia navega por los ambiguos meandros de la identidad sexual y nos habla desde el pasado con una naturalidad pasmosa sobre el amor y la libertad de amar más allá de las convenciones sociales. (Reseña de la editorial)





Siete cuentos japoneses, de Junichiro Tanizaki.Atalanta, 2017. 259 p. La refinada sensualidad, la subversiva idea del deseo, la sutil concepción de la belleza y el permanente contraste entre tradición y modernidad se condensan de forma proverbial en esta selección de relatos. En estos siete cuentos, elegidos entre una vasta producción y ordenados cronológicamente, el lector percibirá la evolución de la narrativa breve de Tanizaki, desde su fascinación inicial por Occidente a la exaltación de los valores de la tradición japonesa.
La diversidad del mundo narrativo de Tanizaki queda reflejada en relatos como «El bufón», un divertido retablo del Japón de los albores del siglo pasado. En «El espía alemán» podemos rastrear la experiencia del propio Junichiro y su encantamiento juvenil con lo extranjero sobre lo japonés. La espiritualidad que ilumina «Los dos novicios» supone un destello casi único entre los cuentos de Tanizaki, que muestra su versatilidad en «En el camino», un relato de corte detectivesco, o regresa a sus obsesiones eróticas en el cuento «Los pies de Fumiko», paradigma de la magistral capacidad del autor para cantar la belleza femenina. El edípico «Nostalgia de mi madre» y el aleccionador vodevil de «Los techos rojos» cierran esta selección, en la que Tanizaki demuestra una vez más por qué es uno de los grandes maestros de la literatura japonesa contemporánea, admirado por figuras como Yukio Mishima o Henry Miller. (Reseña de la editorial)






Relatos de gatos. Quaterni, 2018. 95 p. Cinco relatos de distinta temática que tienen como protagonista indiscutible a los gatos, un animal que los japoneses adoran y que forma parte no solo de su folclore y mitología, sino también de su cultura popular. Todo un símbolo en el país del sol naciente. Contiene: La oficina gatuna, de Kenji Miyazawa ; Ratones y gatos, de Torahiko Terada ; El honor de Otomí, de Ryunosuke Akutagawa ; La gata y la Muramasa, de Fuboku Kosakai ; y El gato, de Osamu Dazai (Reseña de la editorial)





Pachinko, de Min Jin Lee. Quaterni, 2018. 543 p. En una pequeña aldea de pescadores a la orilla del mar del Este, un hombre tullido se casa con una muchacha de quince años. La pareja tiene una hija, su adorada Sunja.
Cuando Sunja se queda embarazada de un hombre casado, la familia se enfrenta a la ruina. Pero entonces Isak, un joven sacerdote cristiano, le ofrece una oportunidad de salvación: una nueva vida en Japón como su esposa.
Tras seguir a un hombre al que apenas conoce hasta un país hostil donde no tiene amigos ni hogar, la salvación de Sunja no será más que el principio de su historia.
A través de ocho décadas y cuatro generaciones, Pachinko es un relato épico de familia, identidad, amor, muerte y supervivencia. (Reseña de la editorial)



No Ficción



Los ideales de Oriente: con especial referencia al arte japonés, de Kakuzo Okakura. Satori, 2018. 221 p. Escrita durante su estancia en India entre 1901 y 1902, el rol de este país en el imaginario del autor fue significativo y consecuencia de la influencia de pensadores como Rabindranath Tagore, con quien llegó a forjar una estrecha amistad, o Vivekananda, una figura clave en el resurgimiento del hinduismo que contribuyó enormemente al concepto de nacionalismo en la India colonial. No en vano, esta obra fue deliberadamente escrita en inglés y publicada en Londres en 1903, pues se concibió como una respuesta a la visión condescendiente y paternalista que muchos estudiosos occidentales de la época tenían de las tradiciones y creencias asiáticas.
En "Los ideales de Oriente (con especial referencia al arte japonés)", Okakura define la tradición japonesa como una confluencia del individualismo indio y el comunitarismo chino y, en consecuencia, como el reflejo de la conciencia asiática en su totalidad. Si «Asia es una», Japón siempre ha sido y será su cumbre artística y espiritual. (Reseña de la editorial)




Japón inexplorado, de Isabella Lucy Bird. La Línea del Horizonte, 2018. 348 p. Por primera vez en castellano el relato de un viaje asombroso realizado en solitario por una mujer que hizo época al retratar los misterios del inexplorado Japón del siglo XIX. Aislado, cerrado a los extranjeros, muy pocos occidentales se adentraban en el interior del país, e islas como la actual Hokkaidō, habitada por los ainus, guardaban secretos sin desvelar. Auténtica pionera, mujer valiente, de sólidas convicciones, y más que probada curiosidad, Bird atraviesa la espina dorsal del norte de Japón desvelando la ignota vida rural del interior y visitando remotas tribus aborígenes como los antiquísimos ainus, de cuya cultura poco o nada se tenía noticia en Europa. 
No será un viaje fácil, ni cómodo. A pie, a caballo, en barco, sampán o kuruma, allá donde va despierta curiosidad y su presencia convoca muchedumbres asombradas. Valiente y nada convencional, la vemos disfrutar a pesar de la comida, las pulgas, la dificultad de los caminos, o la ausencia de intimidad en las chadoyas, mientras que su afilada mirada nos desvela un Japón rebosante de prodigioso encanto. Traducido y editado con esmero por el profesor Carlos Rubio, su lectura revive hoy el hechizo de una cultura, lejana y distinta, que no deja de sorprendernos. (Reseña de la editorial)




Enciclopedia Yokai. Libro 2. N-Z, de Shigeru Mizuki. Satori, 2018. 528 p. La segunda parte de la obra definitiva sobre los monstruos, fantasmas y otras criaturas sobrenaturales de Japón, del genio del manga Shigeru Mizuki, incluye además jugosos apéndices sobre el mundo de ultratumba y las divinidades. Japón es el país de los mil dioses: según la tradición japonesa prácticamente todo ser, animado o inanimado, tiene un alma, incluyendo el hombre, los animales, las plantas e incluso las rocas o los objetos. Para desenvolverse en una tradición popular tan rica y colorida, que incluye espíritus de la naturaleza, fantasmas, almas errantes, demonios y deidades tutelares, se necesita una guía excepcional: Shigeru Mizuki. El gran maestro del manga poseía un profundo conocimiento de la mitología de su país, que dibujó y puso por escrito para crear la obra definitiva sobre los yokai. Una enciclopedia ilustrada de referencia, completa y amena de los monstruos japoneses y otras muchas criaturas del mundo sobrenatural, repleta de leyendas recopiladas por Mizuki en dos volúmenes enciclopédicos. (Reseña de la editorial)


Manga



Obscenidad, de Rokudenashiko. Astiberri, 2018. 180 p. En 2014 la artista Rokudenashiko fue arrestada en su casa por haber infringido la ley japonesa relativa a la obscenidad: había puesto en marcha una campaña de crowdfunding para realizar una impresión 3D de su vulva destinada a fabricar un kayak con la forma de su propio sexo, y vio que de repente se enfrentaba a dos años de cárcel y 20.000 dólares de multa. En vez de disculparse y retirar su obra, como esperaban que hiciera, decide luchar por su libertad de expresión, demostrar que se trata de un caso de censura y de represión sexual, y publica un manga sobre su encarcelación en el que reflexiona sobre la contradictoria percepción del sexo femenino en la sociedad japonesa.
En efecto, en Japón la representación de los genitales es ilegal, son difuminados, pixelados o borrados en las películas pornográficas, pero en paralelo existe una celebración anual del pene, el Festival del Falo de Acero de Kawasaki, que venera el órgano sexual masculino y lo expone ese día de manera omnipresente a través de ilustraciones, decoraciones, dulces o esculturas. “Soy probablemente la primera mujer a la que arrestan en Japón por haber usado su propio sexo como forma de expresión”, afirma Rokudenashiko, cuyo objetivo es romper el tabú de la representación del sexo femenino en la sociedad japonesa, desmitificarla, normalizarla y, según sus palabras, “derribar la visión masculina del sexo femenino del cual sólo se habla a través del prisma de la obscenidad”.
En su manga Obscenidad, la autora hace alarde de mucho humor, al plasmar una situación rocambolesca y totalmente inesperada para ella, donde se ve de repente esposada y convertida de un día para otro en una delincuente; pero se trata sobre todo de una obra militante y feminista en la que su relato viene acompañado de interludios con explicaciones jurídicas y culturales sobre las draconianas leyes japonesas relativas a la obscenidad, el funcionamiento judicial o el sistema penitenciario nipón. Vice Media y Broadly Production realizaron un reportaje sobre la autora que puede verse en este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=7ZYDGN4TPZU (Reseña de la editorial)




Cuadernos japoneses 2. El vagabundo del manga, de Igort. Salamandra, 2018. 179 p. A lo largo de los años había vuelto en varias ocasiones a Japón, un lugar que ya se me antojaba mi casa. Y, sin embargo, aquélla fue la primera vez que me abandoné a un viaje sin objetivos. No había citas ni reuniones, viajaba por el placer de perderme. Y empecé a entender que tal vez perderse en lugares desconocidos permitía acceder a las estancias secretas de un yo más profundo. Me preparé para acoger lo que el viaje me deparase, como Miyamoto Musashi se preparaba para sus duelos. Con la precisión que deja una puerta abierta al azar, para dar la bienvenida a lo inimaginable. El libro de los cinco anillos me acompañaría. (Reseña de la editorial)





El bosque milenario, de Jiro Taniguchi. Ponent Mon, 2018. 71 p. Después de un terrible seísmo, un bosque desaparecido tiempo atrás reaparece en los alrededores de Tottori. Un joven recién llegado de Tokio percibe sus vibraciones y los murmullos de los seres que lo pueblan.
En esta vibrante oda a la naturaleza, que nos sugiere que el hombre puede vivir en armonía con su entorno, el autor nos invita, con fineza y dulzura, a la intimidad de ese lugar tan querido para él. (Reseña de la editorial)





Uzumaki espiral, de Junji Ito. Planeta, 2017. 610 p. Kurouzu, un pequeño pueblo rodeado por la niebla en la costa de Japón, está maldito. Según Shûichi Saitô, el novio de la joven Kirie Goshima, su hogar está encantado, no por una persona, sino por un patrón: uzumaki, la espiral, el secreto hipnótico que da forma al mundo.

Una obra hipnótica y mortal de Junji Ito, autor referencial en el manga seinen (adulto) de terror. (Reseña de la editorial)




Tekkon Kinkreet: all in one, de Taiyô Matsumoto. ECC, 2017. 611 p. Tekkon Kinkreet: All in One narra la historia de dos niños huérfanos, Negro y Blanco, y de su lucha por sobrevivir en Ciudad Tesoro, una jungla de asfalto cuyo dominio se rifan los delincuentes de poca monta, la yakuza y la policía. Negro, el mayor, es un chico de recursos cuya razón de vivir es proteger a Blanco, un niño inocente e imaginativo que inventa canciones y cuya mayor alegría es haber aprendido a contar hasta 10.

Taiyô Matsumoto nos ofrece una historia dura y violenta, la tiñe de poesía y la llena de personajes inolvidables, creando una fábula moderna tan emotiva como turbadora. (Reseña de la editorial)




Holiday function, de Keigo Shinzo. ECC, 2018. 188 p. En los siete relatos recopilados en este tomo, el autor de Tokyo Alien Brothers narra fragmentos de la vida diaria que sacan a la luz los deseos ocultos, a veces confusos, de sus protagonistas. Dos amigos jugando al tenis, un gato y su dueño, una niña y un pescador retirado, una pareja sorprendida por un suceso increíble...

Inspirado por autores de la talla Taiyô Matsumoto (Sunny) o Inio Asano (Buenas noches, Punpun), Keigo Shinzo es uno de los máximos exponentes de una generación de autores que está revolucionando desde hace unos años el mercado del manga japonés. Nacido en 1987, en la prefectura de Ishikawa, Shinzo posee una sensibilidad artística que conecta con lectores de todo el globo, mezclando la cotidianidad de su país de origen con géneros populares. En su bibliografía destacan historias autoconclusivas como Bokura No Funkasa o Nankin, pero también obras de larga duración, como Midori No Hoshi y Tokyo Alien Brothers.(Reseña de la editorial)




Utopías, de Shun Umezawa. ECC, 2017. 222 p. Allí, en un lugar en ninguna parte. Una seductora experiencia adimensional, en el fino resquicio entre la realidad y la ficción. Relatos curiosos y fantásticos de ciencia ficción que sacan a relucir el aclamado talento del autor de Bajo un cielo como unos pantis. ¡Un recopilatorio de breves historias singulares nunca antes vistas!

Nacido el 1978 en la ciudad de Kashiwa prefectura de Chiba. En abril del 2005 publicó la serie Môsô makki shôjo (cinco partes en total) en Young Sunday y en diciembre del mismo año empezó a publicar Utopías. Con el presente volumen debuta en la publicación de un libro. Ha recibido una gran acogida y se le considera unos de los grandes talentos del mundo del manga. (Reseña de la editorial)




Mi experiencia lesbiana con la soledad, de Kabi Nagata. Fandogamia, 2018. 142 p. Kabi Nagata narra la historia real de su vida en un cómic cuyos orígenes estuvieron en la plataforma digital japonesa Pixiv y con el que llego a millones de lectores. En su historia nos cuenta como, tras abandonar los estudios universitarios, cayó en una depresión que la llevó a buscar en lugares que no le correspondían su sitio en el mundo, y de la que solamente pudo comenzar a salir cuando abrió las puertas a su propia sexualidad. Lo que hizo fue contratar los servicios de una escort lesbiana y en torno a ello, antecedentes y precedentes, trata esta historia que ya es un éxito internacional de ventas. (Reseña de la editorial)

Anime




A silent voice, dirigida por Naoko Yamada. Japón, 2016. La historia gira en torno a Shôko Nishimiya, una estudiante de primaria que es sorda y que al cambiarse de colegio comienza a sentir el bullying de sus nuevos compañeros. Uno de los principales responsables es Ishida Shôya quien termina por forzar que Nishimiya se cambie de escuela. Años después, Ishida busca la redención de sus malas acciones. (FILMAFFINITY)




 







 

domingo, 9 de diciembre de 2018

Detectives

Edogawa Ranpo, El lagarto negro (Kurotokage, 1934)
Yoshitaro Nomura, El castillo de arena (Suna no utsuwa, 1974)
Premiada en Kinema Jumpo Awards, Mainichi Film Concours y Moscow International Film Festival
Mamoru Oshii, Ghost in the Shell (Kokaku Kidotai, 1995)
Premiada en Fantasporto, Gérardmer Film Festival, Festival de Cine de Sitges, World Animation Celebration y Yokohama Film Festival

El relato detectivesco es, entre los géneros considerados "populares", el de más éxito en la época contemporánea. Las obras seleccionadas muestran cómo ha evolucionado a lo largo del siglo XX en Japón, la influencia occidental y su capacidad tanto para entretener como para reflejar las preocupaciones del momento.
Tres tipos de detectives. Tres historias con formatos muy diferentes. Tres éxitos comerciales con mucho que decir sobre el mundo en que vivimos.
"Señor Akechi, a tenor de sus palabras me he hecho una idea de cómo se han producido los acontecimientos. Me admira su gran clarividencia. Además, debo decir que me he quedado boquiabierto ante los trucos, tan osados y tan inteligentes, de esa malhechora."
El lagarto negro fue publicada por entregas, al igual que muchas novelas de la época, en el Asahi Shimbun, de tendencia progresista y el segundo periódico más vendido en Japón. Para disfrutarla, conviene leerla como una obra de consumo popular del primer tercio del siglo XX. Se trata del decimotercer relato -de los veintiuno- que Ranpo dedicó a Kogoro Akechi, su principal creación, una mezcla entre el pensamiento analítico de Auguste C. Dupin y la habilidad para los disfraces y el gusto por la aventura de Sherlock Holmes.
Como en los relatos anglosajones de la primera mitad del siglo XIX, Ranpo mezcla de forma inocente el elemento detectivesco con toques de terror (ahora nos parece más ingenuo que efectista), erotismo y melodrama romántico. Por su tono, recuerda inevitablemente a las narraciones de misterio y folletines de Gaston Leroux y Edgar Wallace. También hay una clara influencia de los primeros relatos pulp norteamericanos -lenguaje sencillo, ritmo rápido, descripción supuestamente realista de los bajos fondos, peleas-. Es curioso cómo, mientras lo asiático convertido en estereotipo reinaba en Estados Unidos (Fu-Manchú, Charlie Chan), nuestro novelista recorría el camino inverso.
Sin embargo, es difícil encontrar entre los relatos europeos la particular voz narrativa del texto, que no solo intenta captar al consumidor de prensa y facilitar la comprensión de la trama, sino que bascula entre las identidades del autor, el narrador y el propio lector, como el maestro de pista de un circo cuyo espectáculo principal es una persecución por tierra, mar y aire. Además, es capaz de autoparodiarse y "canibalizar" (según el término creado por Raymond Chandler) su obra anterior sin ningún pudor.
Y no conviene despistarse, porque el relato también roza, dentro de sus giros de guión más o menos previsibles, temas candentes en la época como la eugenesia y el nacionalismo japonés basado en una supuesta superioridad racial. Midorikawa, una Arsène Lupin demoníaca, parece defender los mismos postulados políticos de quienes promovieron el ideal imperialista nipón. O, al menos, nos encontramos con una sátira sobre el mundo del espectáculo y la absurda glorificación de la belleza física.
Edogawa Ranpo fue, además de la principal figura de la novela detectivesca clásica japonesa -generó la Mistery Writers of Japan-, crítico literario y exponente temprano del ero-guro. Una panorámica de su obra (editada en castellano por Satori, Quaterni y Salamandra) se encuentra en este artículo. Como dato curioso, Yukio Mishima convirtió El lagarto negro en una obra de teatro.

"-El destino (...) es haber nacido y quizás también vivir la vida.
(...)
-Cuando finalices tu destino lo tendrás claro. Aunque espero que haya otro destino."
El castillo de arena se basa, como otras siete películas de Nomura, en una novela de Sheicho Matsumuto, del que ya leímos El expreso de Tokio. Comparte algunas de las características de este relato -el recorrido por  Japón en tren, la importancia dada a los horarios, la clásica pareja de detectives de distinta edad-, pero introduce elementos innovadores e inesperados si solamente creíamos encontrarnos ante un clásico procedimental.
Los saltos temporales, cambios de perspectiva y entrecruzamiento de líneas narrativas permiten mantener la intriga y facilitan que el espectador se implique, intentando descifrar el misterio, que no es tanto quién, sino por qué. Al igual que en Estudio en escarlata (aunque con mejor fortuna) el primer relato de Sherlock Holmes, la historia contiene una novela dentro de otra, que explica las motivaciones del criminal remontándose al pasado. Y en él encontramos una reflexión sobre los fuertes mecanismos japoneses de exclusión social de determinados colectivos y sus consecuencias (ese destino omnipresente en la película), un tema ya tratado en la tertulia con obras tan diferentes como Pies descalzos o Una pastelería en Tokio. Para un análisis detallado, os recomendamos la crítica de Cine maldito.


"Así como son muchas las partes que definen a un ser humano como tal, se necesita un gran número de cosas para conformar a un individuo. Un rostro para distinguirte de los demás. Una voz de la que tú mismo no eres consciente. La mano que observas cada vez que despiertas. Los recuerdos de la infancia, la conciencia del futuro. Pero eso no es todo. Existe una vasta red de datos a la que mi cibercerebro puede acceder. Todo eso es lo que me constituye, dando origen a una conciencia que puedo llamar yo, y a la vez me confina dentro de mis propios límites."
Ghost in the shell es una de las mejores y más sugerentes herederas de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? / Blade runner. Al mismo tiempo, ha inspirado múltiples creaciones dentro del ciberpunk. Es particularmente interesante la rama japonesa de este subgénero de la ciencia ficción, influida por la creencia sintoísta en el alma de las cosas, decisiva cuando se habla sobre la naturaleza de lo humano y la conciencia o para entender la relación de este país con los robots, androides y cualquier otra muestra de inteligencia artificial.
-¿Una forma de vida? ¡Eso es ridículo! ¡Simplemente eres un programa que trata de protegerse!
-Con el mismo argumento, puedo decir que el ADN de las células humanas no es un más que un programa que trata de autopreservarse.
Podéis encontrar una interesante reseña del anime aquí y una completa revisión de sus orígenes, temas y significados en El peso del aire. Aunque la voz más autorizada para hablar de Ghost in the shell es Juan Zapater, como demuestra en esta conferencia.


lunes, 29 de octubre de 2018

Maternidad(es)

Aki Shimazaki, Hôzuki, la librería de Mitsuko (Hôzuki, 2015)
Yasujiro Ozu, Crepúsculo en Tokio (Tokyo boshoku, 1957)
Mamoru Hosoda, Wolf Children (Ookami Kodomo no Ame to Yuki, 2012)
Mejor película de animación en los festivales de cine fantástico de Amsterdam y Sitges, en los Premios de la Academia Japonesa, Mainichi Film Concous y Tokyo Anime Award.

Maternidades presentes y ausentes, negadas o deseadas, pero siempre cambiantes. Las obras que hemos seleccionado giran en torno a la influencia materna en los hijos y a cómo las mujeres, protagonistas indiscutibles de los tres relatos, afrontan el gran cambio que supone convertirse en madres.

Wolf children ( o Los niños lobo Ame y Yuki) combina la claridad y sencillez en el discurso, apto para todos los públicos, con una reflexión profunda sobre muchos temas: la humanidad como amenaza y esperanza de la naturaleza o la contraposición entre los modos de vida rural y urbano (como en Summer Wars), el acercamiento y alejamiento continuos entre progenitores e hijos (lo que recuerda a El niño y la bestia) o la necesidad de dejar ir a los seres queridos (La chica que saltaba a través del tiempo).
Fantasía y realismo cotidiano se funden para recordarnos que las relaciones maternofiliales, basadas inicialmente en la disponibilidad y protección permanentes, se transforman, al llegar la adolescencia -otra constante en los guiones de Mamoru Hosoda y Satoko Okudera-, en observación por parte del adulto del proceso de descubrimiento de quiénes son y qué destino eligen sus hijos.


"Encima de la manta habían puesto
un tallo de hôzuki con dos frutos.
Los cálices eran grises
y fibrosos, pero los frutos se mantenían
vivos y de un naranja brillante."
A los lectores nos suelen atraer las novelas que hablan sobre librerías y también nos atrapan las historias que demuestran cómo los significados que otorgamos a las palabras moldean la realidad. Hôzuki añade a estos elementos una prosa eficaz y un hábil manejo de la información, con los que su prolífica autora, Aki Shimazaki, presenta a tres mujeres que esconden sucesos del pasado y no son (solo) lo que parecen ser.
Entre ellas destaca Mitsuko, alguien que inicialmente rechaza asumir responsabilidades -nunca celebra el Seijin no hi, el Día del adulto- pero que acabará encontrando en su hijo un punto de anclaje con el mundo.
El estilo de  Shimazaki recuerda al de dos contemporáneas -Banana Yoshimoto y Yoko Ogawa en algunos de sus relatos- al introducir casualidades poco probables que aportan un elemento cuasi mágico a la narración.

Crepúsculo en Tokio, del ya conocido Yasujiro Ozu (Cuentos de Tokio, Buenos días), presenta algunas coincidencias argumentales y la misma conciencia de la "tristeza de las cosas (mono no aware)" que la novela.
Ver esta película nos convierte en espectadores más conscientes. La cámara fija actúa como los ojos que observan la vida cotidiana; de ahí el demorarse en los gestos sin importancia o el continuar presente cuando el núcleo de la escena ha finalizado, como si se resistiera a abandonar el lugar. Y, en tiempos donde las imágenes tienden a ser lo más espectaculares y explícitas posibles, nos enseña que la sutileza pueda transmitir, para una mirada atenta, muchos más significados.
En esta línea, la crítica más interesante que podemos encontrar en la web es de Miguel Muñoz-Garnica. Solo queda añadir dos notas: como en otras películas de Ozu, está muy presente la convivencia de la tradición oriental con la influencia occidental, que aquí se refleja tanto en los carteles de las calles como en los dos tipos de bares y los distintos modelos de ocio.
Y, como curiosidad, seguro que a los más veteranos de la tertulia os han resultado familiares los rostros de dos actores clave en la filmografía japonesa: Setsuko Hara, inspiradora de Millenium Actress, y Chishu Ryu (Los sueños de Akira Kurosawa, La condición humana III: La plegaria del soldado).

miércoles, 10 de octubre de 2018

NOVEDADES SEPTIEMBRE 2018

FICCIÓN 


Aki Monogatari, el samurái errante, de Carlos Bassas del Rey. Quaterni, 2018. 221 p. Ante el descubrimiento de los cadáveres de varias campesinas, los trabajadores que están construyendo la nave que establecerá una nueva ruta comercial con el virreinato de Nueva España se niegan a continuar trabajando.

Todo parece indicar que el responsable es un kodama, un espíritu del bosque decidido a proteger su hogar.

Dispuestos a averiguar la verdad, Miyamoto Tsunetomo, el Investigador de Asuntos Especiales del shogun, y a su hijo Aki, se dirigirán hacia el lugar para tratar de desentrañar el misterio."



El último samurái, de Helen Dewitt. Random House, 2018. 509 p. Ludo es un niño prodigio: a los seis años aprendió griego para poder leer La odisea y francés para entender Tintín. Su madre, Sibylla, también es una joven devastadoramente inteligente que vio cómo su vida daba un vuelco al quedarse embarazada en un descuido. Atrapada en un trabajo con el que apenas si llega a final de mes, educa sola a su hijo e intenta satisfacer su voraz intelecto.
Ante la ausencia de un modelo masculino para Ludo, Sibylla recurre a la película de Akira Kurosawa Los siete samuráis. Tras verla infinitas veces, los dos han absorbido sus lecciones y el pequeño, movido por la virtud de esos guerreros, decide buscar a su padre. Ludo emprende una aventura secreta por Londres y se acerca a siete hombres para poner a prueba su valor e intelecto. Cada encuentro será una lección, un paso hacia la edad adulta, una puerta abierta a descubrir que algunos caminos solo pueden recorrerse en soledad.
La pericia de este pequeño genio revela una inesperada dimensión del amor en una historia de una profundidad emocional única. Publicada en el año 2000, el tiempo ha situado El último samurái en el lugar que le corresponde: el de un libro de culto que ha sido comparado con la obra de Jonathan Franzen o de David Foster Wallace.
Con esta novela, DeWitt firma un apasionado tour de force sobre la educación, la literatura y la ciencia, una meditación única sobre el heroísmo que ya se ha convertido en un clásico contemporáneo. (Reseña de la editorial)



La oficina de estanques y jardines, de Didier Decoin. Alfaguara, 2018. 196 p. Japón, año 1100. Al borde del río Kusagawa hay una pequeña aldea conocida más allá de sus fronteras por ser la encargada de surtir los estanques de la ciudad imperial de las carpas más hermosas. Pero este año el diestro pescador que lleva a cabo tal tarea ha muerto, y su joven viuda es la única que tal vez podría reemplazarlo. Así, reclutada por el director de la Oficina de Estanques y Jardines, y cargando sobre sus frágiles hombros una pértiga de la que cuelgan los cestos donde rebullen los peces, Miyuki emprende un largo viaje en el que deberá afrontar amenazas y monstruos -humanos y acuáticos-, y demorarse en posadas de té en las que no se vende precisamente té. Una vez en la corte imperial, con la misma inocencia con la que ha conocido el sexo y el engaño, y vestida con doce kimonos de seda, será la insospechada protagonista del concurso anual de perfumes convocado por el emperador con el tema de «una doncella cruzando un puente luna entre dos neblinas».
El premio Goncourt Didier Decoin ha investigado doce años la cultura nipona para escribir esta novela, deudora de los clásicos orientales y de la picaresca, que embriaga los sentidos del lector. (Reseña de la editorial)



La muerte del comendador. Libro 1, de Haruki Murakami. Tusquets, 2018. 480 p. En plena crisis de pareja, un retratista de cierto prestigio abandona Tokio en dirección al norte de Japón. Confuso, sumido en sus recuerdos, deambula por el país hasta que, finalmente, un amigo le ofrece instalarse en una pequeña casa aislada, rodeada de bosques, que pertenece a su padre, un pintor famoso.
En suma, un lugar donde retirarse durante un tiempo. En esa casa de paredes vacías, tras oír extraños ruidos, el protagonista descubre en un desván lo que parece un cuadro, envuelto y con una etiqueta en la que se lee: «La muerte del comendador». Cuando se decida a desenvolverlo se abrirá ante él un extraño mundo donde la ópera Don Giovanni de Mozart, el encargo de un retrato, una tímida adolescente y, por supuesto, un comendador, sembrarán de incógnitas su vida, hasta hace poco anodina y rutinaria.
Este primer volumen de la novela La muerte del comendador es un fascinante laberinto donde lo cotidiano se ve invadido de señales indescifrables, de preguntas cuya respuesta todavía está lejos de vislumbrarse. El lector, al igual que el protagonista, deberá permanecer muy atento. (Reseña de la editorial)

NO FICCIÓN


Para entender la sociedad japonesa, de Joy Hendry. Bellaterra, 2018. 309 p. El creciente contacto entre Japón y el resto del mundo hace cada vez más necesario entender una sociedad que resulta tan fascinante como confusa desde una óptica foránea. Para entender a la sociedad japonesa, la esperada primera edición en lengua española del aclamado manual de la antropóloga social Joy Hendry, responde a esta necesidad proporcionando una rigurosa, accesible y amena introducción al Japón contemporáneo y sus transformaciones recientes. El presente volumen hace accesible la última edición del original en inglés, actualizada y ampliada, aproximándonos a la comprensión antropológica de la sociedad japonesa a través de un doble enfoque que combina el análisis de unidades microsociales como la familia, el vecindario y la escuela, con el examen de organizaciones mayores como las empresas, los partidos políticos y las instituciones administrativas y judiciales. De inestimable valor para todas aquellas personas interesadas en el conocimiento del Japón actual, su autora nos adentra en los ámbitos de la socialización, la espiritualidad, el ritual, la práctica laboral y el entretenimiento, sin descuidar aspectos como la diversidad social y cultural, la vida política, el sistema legal y el control social, a través de una cuidada selección bibliográfica que incluye novelas, películas y documentales como referencias complementarias a la profusa literatura académica aportada para cada tema. (Reseña de la editorial)



Los placeres de la literatura japonesa, de Donald Keene. Siruela, 2017. 142 p. «El aspecto más precioso de la vida es su incertidumbre». A partir de estas palabras de un monje budista del siglo XIV, Donald Keene, una de las mayores autoridades en Occidente sobre cultura japonesa, ofrece una elegante y sutil aproximación a la literatura de la era premoderna del imperio del Sol Naciente. Este delicioso ensayo acerca al lector a su poesía, su narrativa y su teatro, desde las que para Keene son las cuatro principales características del concepto nipón de belleza: irregularidad, simplicidad, caducidad y sugestión.

Cada capítulo propone además brillantes reflexiones que nos iluminan sobre aquellos elementos culturales que, herederos de una tradición milenaria, se han conservado casi intactos hasta nuestros días. Así, descubriremos por ejemplo que la reducida extensión de sus poemas era originalmente casi una necesidad, por qué en el kabuki los actores representan también los personajes femeninos, la razón por la que los más exquisitos templos están construidos en madera, la preferencia por la cerámica imperfecta o el desbordante entusiasmo de todo un pueblo por la efímera y delicada flor del cerezo. (Reseña de la editorial)



Shomei Tomatsu, catálogo de la exposición. Fundación Mapfre, 2018. 271 p. La fotografía de Tomatsu (1930-2012) recorre tanto cronológica como temáticamente más de seis décadas de la vida y la historia de Japón. Tomatsu utiliza tanto la técnica del posado como las imágenes captadas al vuelo para cartografiar sin pretensiones la vida de los japoneses tanto en la dureza de la posguerra y la presencia militar de las tropas norteamericanas como en los estallidos y revueltas de los estudiantes a finales de los sesenta. Especial atención merece la relación, vital y profesional, que mantuvo Tomatsu con Okinawa, en el sur nipón adonde llegó en 1969 y a la que volvió en las siguientes décadas de modo constante atraído por una población fiel a sus tradiciones y costumbres, que defendía contra viento y marea su forma de vida y su libertad espiritual.



La revolución de una brizna de paja: una introducción a la agricultura natural, de Masanobu Fukuoka. EcoHabitar, 2011. 153 p. Este libro es un detallado registro de cómo Fukuoka desarrolló su radical método de agricultura natural. En él muestra la forma de cultivar cosechas sin arar, sin herbicidas o pesticidas, y la relación entre este método y la salud, la nutrición, la educación, la naturaleza y la espiritualidad. Una obra especial muy buscada por los amantes de la agricultura natural. (Reseña de la editorial)

MANGA





La pequeña forastera, Siúil, a Rún, de Nagabe. ECC, 2018. 4 v. Tras el nombre de Nagabe se esconde un joven y talentoso mangaka que se estrena editorialmente a este lado del mundo gracias a La pequeña forastera: Siúil, a Rún, su cuarto trabajo en lo profesional pero su primer título en lo internacional. La pequeña forastera es un manga de género fantástico, una fábula de estética infantil que recuerda a los exquisitos cuentos ilustrados que rondan el mercado editorial actual. En cuanto al tema, no obstante, bajo su amable corteza encontramos algo más oscuro y enigmático. La historia nos sitúa en un lugar alejado en el tiempo y en el espacio, donde coexisten dos países: el Interior, donde los humanos viven seguros y en paz, y el Exterior, donde habitan seres oscuros que pueden maldecirte con tocarte. Allí se produce un encuentro que nunca debería haberse producido; el de una niña con uno de esos seres oscuros. (Reseña de Zona Negativa)

CINE Y ANIME


Cuentos de Tokio, dirigida por Yasuhiro Ozu. Japón, 1953. Esta edición incluye también Tokyo-Ga, dirigida por Win Wenders en 1985. Una pareja de ancianos viaja a Tokio para visitar a sus hijos, pero ninguno de ellos tiene tiempo para atenderlos, por lo que deciden enviarlos a un balneario. Cuando regresan, la madre pasa una noche en la casa de una nuera, viuda de uno de sus hijos. A diferencia de sus cuñados, Noriko muestra afecto por sus suegros y conforta a la anciana. (FILMAFFINITY)
Wim Wenders se acerca hasta el universo creador y el paisaje vital de Yasujiro Ozu, uno de los pilares fundamentales del cine japonés. Pero el realizador alemán no se limita a reflejar lo que inspiró a Ozu, sino también a radiografiar un país en continua metamorfosis. (FILMAFFINITY)



Princesa Areté, dirigida por Sunao Katabuchi. Japón, 2001. Confinada en la torre del castillo por su padre, la princesa Arete pasa sus días mirando al mundo exterior por su ventana, observando a la gente en su trabajo. Los caballeros del reino compiten entre ellos para conseguir unos objetos mágicos, hechos por una raza de hechiceros ya desaparecidos, y poder casarse con la princesa y gobernar la tierra. Arete no quiere nada de esto. Ella desea conocer a los habitantes del pueblo y viajar a tierras exóticas que ha visto en los libros que oculta bajo su cama. Un día, el hechicero Boax llega en una increíble máquina de vuelo y le pide matrimonio para así poder convertirla en una princesa digna... (FILMAFFINITY) 



Mazinger Z: Infinity, dirigida por Makoto Ujiie. Japón, 2017. El villano Doctor Infierno y su Imperio del Mal vuelven para hacerse con la humanidad y sembrar el caos, lo que hará que Koji Kabuto vuelva a ponerse a los mandos del robot Mazinger Z. Tras descubrir una extraña y diferente forma de vida en el Monte Fuji Kabuto tendrá que hacer frente a un nuevo y desconocido mal y escoger entre volver a ser el héroe o un dios.

La película llega en la conmemoración de los 45 años del manga, y está dirigida por Junji Shimizu  (Yu-Gi-Oh!, One Piece,Toriko 3D: Kaimaku Gourment Adventure!) y bajo la producción de Toei Animation, productora encargada de otros famosos animes como Caballeros del Zodiaco, Sailor Moon y Candy Candy. (Reseña de Sensacine)



Isla de perros=Isle of Dogs, dirigida por Wes Anderson. USA, 2018. Un Japón distópico, dentro de 20 años. La saturación canina ha alcanzado proporciones de epidemia en Megasaki. Un brote de gripe canina se propaga, por eso, el Mayor Kabayashi dicta una orden de emergencia decretando la cuarentena. Isla Basura es el lugar donde se evacua a todos los perros. Allí, un grupo de aterradores perros alfa, encabezados por Chief, han perdido toda esperanza de volver con sus dueños. Hasta que un día aparece Atari, un niño de 12 años, sobrino del malvado Mayor, que llega hasta la isla pilotando un avión. Su objetivo es buscar a su perro Spots. Esté donde esté, el niño y la manada perruna lo encontrarán. (Reseña de Sensacine)

MÚSICA



Isle of Dogs, música compuesta por Alexandre Desplat. ABKCO Music, 2018. Isle of Dogs cuenta la historia de Atari Kobayashi, un pupilo de 12 años del corrupto alcalde Kobayashi. Cuando, por Decreto Ejecutivo, todas las mascotas caninas de la ciudad de Megasaki son exiliadas a un basurero enorme, Atari parte solo en una miniatura de Turbo Prop y vuela a Trash Island en busca de su perro guardaespaldas, Spots. Allí, con la ayuda de un grupo de perros, comienza un viaje épico que decidirá el destino y el futuro de toda la Prefectura.
Principalmente instrumental, con la excepción de un par de pistas vocales, esta banda sonora tan sugerente como peculiar es, dada la naturaleza de la artesanía de Anderson y la trama idiosincrásica de la película, totalmente apropiada y congruente con el aspecto visual. Desplat no es el único artista aquí, ya que también se incluyen en el OST canciones de los clásicos filmes de Akira Kurosawa, Seven Samurai y Drunken Angel; la Orquesta Sinfónica de Toho grabó una nueva versión de “Kanbei & Katsushiro — Kikuchiyo’s Mambo” de Seven Samurai específicamente como un guiño al realizador japonés. La banda sonora se completa con nuevas versiones de The West Cost Pop Art Experimental Band (“I Will not Hurt You” de 1966) y The Sauter-Finegan Orchestra (“Midnight Sleighride” de 1952).




viernes, 24 de agosto de 2018

Espadas vagabundas

Miyamoto Musashi, El libro de los cinco anillos (1643)
Takeshi Kitano, Zatoichi (2003)
Mejor película, banda sonora original y premio del público. Festival de Cine Fantástico de Sitges 2003
León de Plata al mejor director. Festival de Venecia 2003
Mejor película. Festival de Toronto 2003
Nobuhiro Watsuki, Rurouni Kenshin (1994-1999)

“Cuando veo el mundo que me rodea, veo que las diversas artes se han convertido en productos a la venta, y los que las practican también se consideran a sí mismos como productos e intentan vender sus distintos instrumentos (…) se puede decir que hay mucha flor pero poco fruto.”
Miyamoto Musashi, El libro de los cinco anillos
La imagen del samurái está inevitablemente unida a nuestra visión del Japón precontemporáneo. Su popularidad en productos culturales de consumo e, incluso, en manuales que prometen a los ejecutivos más agresivos obtener el éxito a través de  versiones de textos tradicionales -sacándolos de contexto, olvidando a quiénes se dirigían y pervirtiendo su significado original-, han convertido en estereotipo a un grupo social que protagonizó parte de la historia nipona. En este sentido, apenas conocemos su cambiante papel en la dinámica política y económica del país.
Aprovecharemos, por tanto, esta tertulia dedicada a samuráis vagabundos para hablar sobre su representación más o menos estandarizada y, de su mano, acercarnos a algunos momentos clave de la historia japonesa.

En El libro de los cinco anillos el propio Musashi relata su vida en pocas palabras -aunque para una visión más realista y completa os recomendamos leer la semblanza de Historias de samuráis-:
“Ya desde muy joven me consagré al camino del arte del combate. A los trece años tuve mi primer combate (…) A los veintiún años me dirigí a la capital y luché en varios duelos contra maestros de renombre nacional, pero jamás me fui sin conseguir la victoria. A partir de entonces viajé por todas partes y me enfrenté con maestros de diversas escuelas, pero en los más de sesenta combates que libré, jamás salí derrotado. Todo esto sucedió desde los trece años hasta que cumplí los veintiocho o veintinueve años, aproximadamente.”
Durante la época en que vivió -las primeras décadas del periodo Edo-, los soberanos feudales se enfrentaron de manera habitual para obtener más poder económico e influencia administrativa. Los samuráis, a pesar de perder el derecho a poseer tierras y estar obligados a servir a un señor, se situaban en la cúspide del sistema de clases sociales. En la base de su pormenorizada descripción de las técnicas de combate está la visión del samurái como un personaje solitario, entregado a la búsqueda de la excelencia y sin otro interés que su propio desarrollo en competencia con el resto: una forma de elitismo.


Las aventuras de Zatoichi transcurren entre 1830 y 1840, las décadas finales de esa etapa, que estuvieron marcadas por la hambruna padecida entre 1833 y 1837, cuando las inundaciones y el frío redujeron de forma drástica las cosechas.
Sin enfrentamientos armados en los que participar, los samuráis solo podían asegurarse un puesto de privilegio convirtiéndose en funcionarios estatales vinculados al mantenimiento del orden -es decir, como jueces y policías-. Quizá precisamente por situarse en un momento en que parecía quedar poco espacio para la individualidad y las aventuras, el masajista Ichiu -creación original del novelista Kan Shimozawa en 1948-, es muy popular en la sociedad japonesa y ha dado lugar a múltiples adaptaciones al manga, la televisión y, sobre todo, el cine.



"Hace 140 años, Kyoto estaba inmerso en el agitado torbellino del final de la era Edo, una época de apertura al mundo (...) Esta historia empieza en 1878, en Tokyo."
"Himura Kenshin:  -Zanza, aún no se ha alcanzado la Restauración. Es verdad que desde hace diez años vivimos en una nueva era, con un nuevo gobierno, pero los oprimidos siguen viviendo como antes (...)"
Ya nos acercamos al proceso de occidentalización forzosa de Japón en el último tercio del siglo XIX gracias al manga El árbol que da sombra, de Osamu Tezuka. Ruroini Kenshin es un manga inicialmente shonen -enfocado al público masculino por sus dosis de acción y humor- que alcanzó el éxito entre las mujeres jóvenes, demostrando que las diferencias establecidas por el mercado son a veces ficticias.
Al tiempo que combina un tono desenfadado con situaciones dramáticas y argumentos románticos, refleja la situación y reacciones de los samuráis en ese periodo: tras prohibirse el vestuario, peinado y armas representativas de su condición de guerreros, pudieron encontrar un espacio adhiriéndose al movimiento nacionalista en alza, que aprovechaba el sentimiento popular de pérdida de las tradiciones y la identidad propias.