domingo, 28 de junio de 2020

Programación 2020-2021

Os presentamos las obras con las que, un año más, continuaremos acercándonos a la cultura japonesa en la tertulia de la Biblioteca Pública Pamplona-Yamaguchi.
A través de distintas manifestaciones artísticas -novelas y textos de no ficción, películas, cine documental, anime y manga- tenderemos puentes entre la tradición y el presente, la mirada interior y la de quienes se acercan como extranjeros a este país.




5 de octubre de 2020: Cuentos tradicionales
Luis Caeiro, Cuentos y tradiciones japoneses I. El mundo sobrenatural II. El mundo animal
Algernon Freeman-Mitford, Historias del antiguo Japón
Richard Gordon Smith, Cuentos tradicionales de Japón
Edogawa Rampo, Cuentos japoneses de misterio e imaginación (contemporáneos)
Carlos Rubio, Los mitos de Japón. Entre la historia y la leyenda
Kayoko Takagi, El espíritu del agua: cuentos tradicionales japoneses

23 de noviembre: Prostitución
Natsuo Kirino, Grotesco
Kenji Mizoguchi, La calle de la vergüenza
Yaro Abe, La cantina de medianoche

11 de enero de 2021: La mirada gaikokujin
Lian Hearn, Leyendas de los Otori I: El suelo del ruiseñor
Chris Marker, Sans soleil
Igort, Cuadernos japoneses. Un viaje por el imperio de los signos

1 de marzo: Cartas
Yasunari Kawabata / Yukio Mishima, Correspondencia (1945-1970)
Clint Eastwood, Cartas desde Iwo Jima Película basada en el libro  de Kumiko Kakehashi, Cartas desde Iwo Jima del general Kuribayashi
Hiroyuki Okiura, Una carta para Momo

19 de abril: Ser diferente
Natsume Soseki, Sanshiro
Isao Yukisada, Go
Fumio Obata, Casualmente




7 de junio: Lo extraño cotidiano
Yukiko Motoya, Mi marido es de otra especie
Kanji Nakajima, El clon vuelve a casa
Satoshi Kon, Perfect Blue

miércoles, 10 de junio de 2020

Novedades Junio 2020


NOVEDADES JUNIO 2020


Ficción






Ichiyo, Higuchi. Un día de nieve. Satori, 2019. 241 p. JA N ICHIYO. Al igual que los copos de nieve bailan ligeros en el cielo como alas de mariposa para terminar posándose en las ramas desnudas de los árboles, los personajes de Higuchi Ichiyo transitan melancólicos por sus relatos abocados a cumplir con un inexorable destino. Un talentoso artesano que abriga el deseo de culminar su gran obra; una ingenua estudiante que abandona a su familia por amor; un mendigo adolescente de corazón huraño que atisba la belleza en el sonido de la música; una hermosa joven que anhela la venganza en su lúgubre mansión; una muchacha que languidece atormentada por la pérdida de su amado; una entregada esposa traicionada es víctima de la traición y la maledicencia. (Reseña de la editorial)




Shibasaki, Tomoka. El jardín de primavera. Quaterni, 2019. 143 p. JA N SHIBASAKI. Divorciado y distanciado de su familia, Taro vive solo en uno de los pocos apartamentos ocupados de su edificio, que pronto será demolido. Aunque desde la muerte de su padre se ha vuelto muy reservado, mantiene una inusual relación con su vecina Nishi, quien acabará contagiándole su pasión por la casa azul celeste que hay en su misma calle. Esta casa se convertirá en un símbolo para ambos de lo que han perdido, de todo lo que les ha sido arrebatado, pero también un último vestigio de esperanza, de aquello que les puede deparar el futuro si se atreven a enfrentarse a sus fantasmas.
Una novela delicada e íntima, una emocionante historia sobre la pérdida de identidad de las grandes urbes y los muchos modos en que podemos vivir nuestras vidas. (Reseña de la editorial)





Koreeda, Hirokazu. Un asunto de familia. Nocturna, 2019. 226 p. JA N KOREEDA. Una noche, Osamu y su hijo se encuentran con una niña sola en medio de un frío glacial y deciden llevársela a casa. Aunque al principio la mujer de Osamu protesta por sus dificultades económicas (para poder llegar a fin de mes incluso cometen pequeños hurtos), cambia de opinión cuando descubren la horrible situación doméstica que sufre la cría. Pero la convivencia feliz que entonces se origina da un vuelco con un suceso imprevisto que pone a prueba los lazos que les unen.
Así arranca esta preciosa novela de Hirokazu Kore-eda sobre una familia que, como todas las familias infelices, no se parece a ninguna otra. Y que demuestra, en definitiva, que la palabra «familia» tiene una infinidad de matices. La novela de la aclamada película escrita por el propio director. (Reseña de la editorial)






Shiba, Ryotaro. Las nubes sobre la colina. Tres Hermanas, 2019. 670 p. JA N SHIBA. Las nubes sobre la colina, un best seller en Japón y Reino Unido con más de 20.000 ejemplares vendidos, se traduce por primera vez al castellano. Un retrato épico de un Japón en crisis que mezcla la historia gráfica militar con una trama bélica que cautiva al lector desde el comienzo. Su aclamado autor, Ryotaro Shiba, dedicó una década entera de su vida a escribirla.
Ante nosotros se presenta la historia del crecimiento de Japón tras la Restauración Meiji y las guerras sino-japonesa y ruso-japonesa Para ello, Shiba cuenta la historia de los hermanos Yoshifuru y Saneyuki Akiyama y el poeta Shiki Masaoka.
Cualquier curioso que quiera saber cómo la floreciente nación japonesa fue capaz de luchar tan encarnizadamente por su supervivencia encontrará en Las nubes sobre la colina un relato histórico que se aleja de la narración clínica o mitológica. Ryotaro Shiba se aleja del mito: no interpreta, cuenta los hechos; eso sí, a través de las emociones, algo propio de la época posmoderna.
Gracias a la traducción de Yoko Ogihara y Fernando Cordobés podemos disfrutar por primera vez en España de una novela histórica extraordinaria. (Reseña de la editorial)


Inoue, Yashushi. Mi madre. Sexto Piso, 2020. 164 p. JA N INOUE. Narración delicada y conmovedora de los últimos años en la vida de una mujer que zozobra en la senilidad, Mi madre es probablemente la obra más bella, emotiva y personal de uno de los autores clave de las letras japonesas del siglo xx, candidato al Premio Nobel de Literatura. En unas páginas autobiográficas inolvidables, Inoue plasma con sobrio lirismo el imparable proceso que lleva a su madre a desvanecerse en vida, a fallecer de mil pequeñas maneras antes de cruzar los umbrales definitivos de la desaparición.

Ésta es, a fin de cuentas, una historia tan vieja como el mundo, una prueba por la que casi todo ser humano ha de pasar: ser testigo de la muerte de aquellos que le dieron la vida, y antes, padecer el trance de ver cómo la edad convierte a los progenitores en niños indefensos en brazos de sus propios hijos, de pronto devenidos padres, cuidadores. Inoue trata el tema con gran sutileza, deja espacio y tiempo a los hechos, los detalles, los pequeños momentos, que brillan aquí y allá a lo largo de ese declive, otorgándoles una humilde solemnidad. Más allá de las sombras que se proyectan en él, Mi madre es, en realidad, un libro lleno de amor que se erige, en última instancia, en un canto imperecedero a nuestra finitud, a nuestra fragilidad y a la eterna e ineludible
figura de la madre. (Reseña de la editorial)



El Japón de los perros. Satori, 2020. 208 p. JA N JAPON. Desde Ryūnosuke Akutagawa, maestro indiscutible del relato breve, al premio Nóbel Kenzaburo Ōe; desde la irreverencia de Yasutaka Tsutsui a las novísimas voces femeninas de Yukiko Motoya y Yoko Tawada, dos escritoras que han revolucionado el panorama literario nipón, y muchos otros autores nos ofrecen su visión incisiva y mordiente sobre la sociedad, la política, el sexo o la muerte .Agárrense a las páginas de los relatos para hacer parapente y disfruten de un descenso tan vertiginoso como sublimador cuya única tragedia tendrá lugar a la hora de cerrar el libro. ­Guau! (Reseña de la editorial)


Tsushima, Yuko. Territorio de luz. Impedimenta, 2020. 193 p. JA N TSUSHIMA. Una bibliotecaria es testigo de cómo, junto con el invierno, también su matrimonio se acaba. Su marido le ha pedido que se separen, y ella se ve obligada a comenzar una nueva vida con su hija de dos años, que no entiende por qué las cosas no pueden seguir como antes. Perdida en una Tokio inabarcable, la mujer alquila un piso lleno de ventanas en el que se refugiará durante un año, tratando de escapar de la oscuridad que la acecha a pesar de estar rodeada de luz. Una luz que adopta distintas formas: la del sol que entra por las ventanas, la que ilumina el parque, la de los lejanos fuegos artificiales, la de las deslumbrantes aguas de las inundaciones, las farolas y unas misteriosas explosiones. Una luz que la acompañará mientras se enfrenta a la maternidad en solitario, a la condena social, al desengaño y a la devastación del amor no correspondido. (Reseña de la editorial)


No Ficción



Ishikawa, Masaji. Un río en la oscuridad: la huída de un hombre de Corea del Norte. Capitan Swing, 2019. 167 p. JA N ISHIKAWA. La desgarradora historia real de la vida de un hombre en Corea del Norte y su posterior huida de uno de los regímenes totalitarios más brutales del mundo. Mitad coreano, mitad japonés, Masaji Ishikawa ha pasado toda su vida sintiéndose como un hombre sin país. Un sentimiento que se profundizó cuando su familia se mudó de Japón a Corea del Norte, cuando Ishikawa solo tenía trece años y, sin saberlo, se convirtió en miembro de la casta social más baja. Su padre, de nacionalidad coreana, había sido atraído al nuevo país comunista con promesas de trabajo abundante, una buena educación para sus hijos y una mejor posición social. Pero la realidad de su nueva vida estaba muy lejos de ser utópica. En sus memorias, Ishikawa relata con franqueza y detalle su educación tumultuosa y los brutales treinta y seis años que pasó viviendo bajo un aplastante régimen totalitario, así como los desafíos que tuvo que enfrentar para conseguir repatriarse a Japón después de escapar de Corea del Norte arriesgando su vida. Pero Un río en la oscuridad no es solo uno de los pocos testimonios en primera persona de la vida dentro de esta dictadura asiática, sino que es un inspirador y valioso testimonio de la dignidad y la naturaleza indomable del espíritu humano. (Reseña de la editorial)






Vives, Javier. Arquitectura moderna de Japón. Satori, 2019. 281 p. JA 72 VIV. En la recta final del pasado siglo, la crítica internacional descubrió en la arquitectura japonesa del momento un cúmulo de insospechadas ideas. Estaba surgiendo en el País del Sol Naciente una generación de creadores que rompían gran parte de los esquemas al uso entre sus colegas extranjeros. Arquitectura moderna de Japón es un recorrido por la sorprendente e innovadora evolución de la arquitectura japonesa desde la segunda mitad del siglo XIX hasta nuestros días. En sus páginas, Javier Vives nos desvela los problemas que afrontaron los pioneros que tuvieron que aprender los estilos clásicos occidentales y analiza la rápida asimilación del lenguaje racionalista por parte de los arquitectos nipones. Descubriremos también los edificios construidos durante el periodo colonial en Corea..... (Reseña de la editorial)



Poesía-Haiku



Buson, Yosa. Flores del Buda. Satori, 2017. 155 p. JA P BUSON. La poesía de Buson es plástica y versátil. Sus haikus revelan un estilo más objetivo y pictórico que los de su maestro Bashô . Los poemas de Buson, de gran diversidad, son ricos en imágenes que describen con gran nitidez la belleza del movimiento y la sensualidad de los objetos; es una poesía dinámica sumergida en amplios paisajes, lírica, sensible con lo humano y llena de gracia y de romanticismo en sus historias ocultas. Eclipsado durante mucho tiempo por su faceta de pintor, el talento poético de Buson no pasó desapercibido en el siglo XX, siendo clave la figura de Masaoka Shiki, renovador del haiku moderno, en su redescubrimiento. (Reseña de la editorial)





Masaoka, Shiki. Jardín de escarcha: 150 haikus. Miraguano, 2019. 184 p. JA P MASAOKA. Masaoka Shiki (1867-1902), fallecido a los 34 años de tuberculosis, fue a pesar de su corta vida, el más grande de los poetas japoneses de haiku, según los especialistas en el género. Todo arte tradicional, y el haiku lo es, requiere el respeto a los maestros anteriores, pero también capacidad de innovación a partir de lo aprendido. Shiki supo avanzar desde la senda de Buson, aceptando lo mejor de Bashô, y rescatar el género de la decadencia en la que se encontraba a fines del XIX. La sequedad límite del aware en Shiki va a ser, una vez se consolida su propuesta estética en Japón, el ejemplo futuro de cómo hay que expresar la emoción en clave de haiku.
Guillermo Sánchez de Molina, con la colaboración de Kawakami Aya y de Vicente Haya, ha traducido directamente desde el japonés medio millar de haikus que no se habían traducido antes al castellano, y ha seleccionado los 158 mejores para conformar la antología Jardín de Escarcha. (Reseña de la editorial)





Manga



Nagabe. La pequeña forastera. Vol. 6. Siúil a Run. ECC, 2018. JA C NAGABE 2. Para huir de los hombres que los persiguen abandonan su hogar en busca de un lugar seguro hasta llegar allí. Ese será un refugio para los dos pero el destino no los dejará escapar. Los soldados malditos, el de­signio del país del interior, y el hasta ahora oculto pasado del doctor.

Esto es la mañana y la noche. Y entre el profundo abismo que los separa, una fábula de dos... (Reseña de la editorial)





Abe, Yaro. La cantina de medianoche. Vol. 2. Astiberri, 2019. 294 p. JA C ABE 2. Esa minúscula taberna no tiene nombre, su dueño tampoco. Sin embargo, en el barrio de Shinjuku, todo el mundo los conoce. Abierta desde las doce de la noche hasta las siete de la madrugada, acoge a los noctámbulos de Tokio: boxeadores, prostitutas, actores porno, policías y yakuzas acaban allí para tomar sake, caldo, ramen o sopa de miso, según lo que haya en la cocina. Cada plato da lugar a un encuentro, una historia.
La cantina de medianoche, una auténtica crónica social y culinaria, es un superventas en Japón, donde se han producido dos películas basadas en el manga, que también tiene serie televisiva en Netflix, con el título Midnight Diner: Tokyo stories. A medio camino entre ficción, manga y documental, su adaptación entraría en lo que se denomina “dramas culinarios” o “gourmet dramas” como Samuraï Gourmet, que se inspira en El gourmet solitario y su secuela Paseos de un gourmet solitario (Astiberri, 2010 y 2016). Inmersiones gastronómicas que permiten por otro lado esbozar un retrato de la sociedad nipona, sus frustraciones y contradicciones.
La cantina de medianoche ganó el Premio Shogakukan en 2009, el Premio de la crítica ACBD Asia de 2017, y este segundo tomo de la serie formó parte de los “esenciales” del Festival Internacional de Cómic de Angoulême de 2019. (Reseña de la editorial)





Abe, Shin Ichi. Los sentimientos de Miyoko en Asagaya. Gallo Nero, 2020. 255 p. JA C ABE 2. Los sentimientos de Miyoko en Asagaya es una recopilación firmada por uno de los artistas más representativos del género.
El manga, fuertemente autobiográfico, relata la vida de una pareja en el bohemio barrio de Asagaya en la zona oeste de Tokio. En el centro de la narración está la precariedad de un escritor y sus intentos por publicar su obra. Es un «retrato del artista de joven» que nos ofrece al mismo tiempo una panorámica de aquella época en Japón, donde la pobreza y la crisis de identidad reinaban sobre el país entero, humillado por la derrota en la Segunda Guerra Mundial.
Las historias de Abe constituyen, junto con las de Yoshiharu Tsuge, uno de los primeros casos en los que un artista habla tan abiertamente y brutalmente de su vida privada. Es la historia de una pareja que vive sus días bohemios de alcohol, sexo y música en los que se mezclan conversaciones con su círculo de amigos sobre el arte y la vida. Hay una novedad formal en el manga que no se encuentra en otras obras de la misma época: en dos capítulos la historia se desarrolla desde el punto de vista de su pareja, la sensual Miyoko.
Son vidas al límite y hay mucha desesperación y muchos sentimientos en esta gran obra maestra: el barrio como microcosmo representativo de todo un país inmortalizado en uno de los momentos más difíciles de su historia. Los protagonistas sufren como sufre el país, y tanto unos como el otro experimentan la misma pérdida de identidad. Así seremos testigos del gradual deterioro mental de un genio y de la inquebrantable devoción de su paciente esposa y musa. (Reseña de la editorial)






Takinami, Yukari. Si te pudiera decir “gracias”. Ponent Mon, 2020. 175 p. JA C TAKINAMI 2. La crónica autobiográfica de una relación madre-hija complicada y transformada por la lucha contra el cáncer. ¿Cómo decir gracias y adiós a un ser querido?
El cáncer es una enfermedad con la que, lamentablemente, lidiamos cada día. Varios cómics han tratado el tema desde la superación y lucha, pero ¿y si es incurable? La aceptación es poco abordada y el aporte de la autora es desde su vivencia, contando el proceso junto a su madre y su gestión de emociones. El dibujo hace una historia difícil amena y más leve. Este libro puede ayudar a personas ante procesos similares. (Reseña de la editorial)


Infantil

Iwai, Toshio. 100 pisos bajo tierra. Pastel de Luna, 2019. 32 p. JA I1 IWA

Una criatura misteriosa se cuela en la bañera de la protagonista, una niña de nombre Koo, para invitarla a una fiesta. pero para poder llegar a la fiesta, tendrá que bajar hasta el piso 100 de una fantástica casa subterránea dónde se ira encontrando animales a casa cual más sorprendente. (Reseña de la editorial)


Satorino, Fuchigami y Tadahiro, Uesugi. Rady, el gato enfermero. Blackie Books, 2020. 33 p. JA I1 SAT

En noviembre de 2014, en una ciudad polaca llamada Bydgoszcz (es difícil de pronunciar), alguien se encontró un gatito negro enfermo, y lo llevó a un refugio. Allí hicieron lo que pudieron, pero dos semanas después seguía igual de flacucho y se le seguía cayendo el pelo. «Podríamos seguir con el tratamiento», dijo el veterinario, «pero solo es alargar su sufrimiento».

Y entonces sucedió un milagro: como si hubiese entendido las palabras del veterinario, desde ese mismo día el gatito empezó a comer y a dar paseos en su jaula. Cuando mejoró, lo bautizaron como Rademenes (nosotros hemos optado por Rady, que es más corto). Y se quedó a vivir allí, en el refugio.

Un día llegó una perrita enferma y Rademenes se acurrucó junto a ella. Un asistente lo vio y dijo riendo: «Mira, un gato enfermero». Era una broma, claro, nadie esperaba que Rademenes volviese a hacerlo. Pero se equivocaban. No importaba lo grandote que fuese el animal que llegaba al refugio, Rademenes se acercaba sin miedo, se acurrucaba a su lado y lo consolaba con delicadeza hasta que se recuperaba.

La historia se difundió por Internet: ¿Un gato enfermero? Hasta las televisiones locales y la prensa fueron al refugio a cubrir la noticia. Y como se enteró un montón de gente buena, empezaron a llegar donaciones para ayudar a Rademenes y al refugio, y muchísimos animales enfermos pudieron ser atendidos.

Así que ya veis, Rademenes no solo cuidaba de los animales sino que le mostró a la gente el trabajo tan necesario que se hace en los refugios. Que Rademenes sobreviviese sorprendió a todo el mundo. Pero el milagro, el verdadero milagro, aún estaba por llegar. (Reseña de la editorial)



miércoles, 29 de abril de 2020

Robots

AA.VV. Artículos sobre robótica e inteligencia artificial en Japón
Junju Shimizu. Mazinger Z Infinity (2017)
Naoki Urasawa y Takashi Nagasaki. Pluto (Puruto, 2003-2009)
Mejor cómic intergeneracional en el Festival Internacional del Cómic de Angoulême 2011

Solemos considerar Japón como el país donde más generalizado está el uso de robots en todos los ámbitos de la vida: industria, servicios, salud... Nos acercamos a las causas y extensión de esta realidad, además de especular sobre su desarrollo futuro.
También presentamos ejemplos de cómo las ficciones populares pueden ser, al mismo tiempo, reflejo o manifestación de la realidad social y una vía para generar estados de opinión.

Hemos seleccionado diez artículos y ensayos breves que abordan, desde lo general a lo concreto, distintos aspectos del fenómeno:

1. Análisis del contexto que favoreció el desarrollo de la robótica y la inteligencia artificial (creencias religiosas, identificación de distintos tipos de relación transformadora de la naturaleza, autómatas tradicionales, estructura poblacional y económica, política migratoria, papel del estado, etc.)
  • ¿Qué podemos aprender de cómo Japón utiliza los robots? (bbc.com)
  • Japón: ¿una nación amigable con los robots? (destiempos.com)
  • Robots en armonía con la naturaleza: la poética concepción tecnológica en Japón (yorokubu.es)
  • El paraíso de los robots: por qué Japón es la capital del imperio de las máquinas (eldiario.es)
2. Tendencias futuras y avances en robótica e inteligencia artificial:
  • Los robots japoneses son los mejores porque no buscan imitar a los humanos (elpais.com)
  • Sociedad 5.0: la sociedad japonesa superinteligente como modelo global (lavanguardia.com)
3. Presencia actual en la vida diaria:
  • Robótica. Los amigos de los japoneses (japanhouse.jp)
  • Un robot se presenta a la alcaldía de un distrito de Tokio para acabar con la corrupción (elpais.com)
  • La aerolínea nipona JAL prueba un robot que ayuda a transportar el equipaje (elheraldo.co)
  • Un 80% de los japoneses aceptaría tener un cuidador robot (nippon.com)
Además, os recomendamos ver el reportaje El imperio de los robots (Antena 3):


Uno de los personajes de ficción citados en los artículos es Mazinger Z. El manga original (1972-1973) y la primera serie de televisión (1972-1974) desempeñaron un importante papel en la cultura popular, tanto en Japón -algunos capítulos superaron el 30% de audiencia- como en España.
Las aventuras de este personaje reflejan el sentir de la sociedad japonesa de posguerra (¡qué importantes son los relatos como vía para canalizar, de forma indirecta, las preocupaciones y deseos de las comunidades!). Además, si bien no es la primera, sí que se trata de la obra más representativa del género mecha, surgido de un sistema industrial en reconstrucción.
Mazinger Z Infinity funciona cuando se ve como un producto basado en la nostalgia y el respeto al espíritu e iconografía original de la obra, que reflejaba la confianza en el progreso tecnológico como vía para la mejora de las condiciones de vida. Quizá pueda sorprender por la sexualización de las mujeres e incorrección de las tramas, a pesar de que esos elementos ya aparecían en la serie.
Esta nueva aventura se excede al intentar revestir la acción de un discurso no muy original -y, a veces, innecesariamente confuso- sobre qué define a lo humano y lo diferencia de la inteligencia artificial, la gestión de las diferencias políticas o la posibilidad de dimensiones ocultas y futuros alternativos.


Aparecido como homenaje a Astroboy, una de las creaciones más famosas de Osamu Tezuka (Zona Negativa publicó una detallada comparación entre el original y esta versión actualizada), Pluto es, durante gran parte del relato, un thriller de ciencia ficción que sigue los pasos del androide que intenta detener al asesino de los robots más poderosos del planeta.
Urasawa utiliza su reconocible estilo -encuadres cinematográficos, giros argumentales, el papel de la infancia, la acción como desencadenante de conflictos interpersonales- para proponer al principio de la obra una reflexión sobre la posible humanidad y los peligros asociados al desarrollo de la inteligencia artificial.
Sin embargo, el tramo final de la obra, que reduce el peso de lo detectivesco y da mayor protagonismo a la geopolítica, tiene un aire mucho más Tezuka, centrándose en determinar qué nos mueve: el odio, la rabia y el dolor o la esperanza y la compasión. El manga comienza hablando sobre la capacidad de los robots para entender y expresar sentimientos genuinos y termina con un análisis ético de la naturaleza humana.
Pluto se le puede achacar que es demasiado repetitivo en alguno de sus mecanismos narrativos y, quizá por eso, la sorpresa deja de ser tal en algún momento del relato. Os recomendamos algunas reseñas que coinciden en señalar la calidad del manga y su capacidad para atrapar al lector: EntrecómicsEl lector impacienteLa habitación número 26 y, sobre todo, el completo análisis de Ramen para dos.

Es obligatorio terminar esta entrada haciendo una referencia más al personaje de ficción que enlaza todos los materiales propuestos para la tertulia. Go Nakai, el creador de Mazinger Z, afirma que "si no hubieran existido los mangas de Tezuka, yo no hubiera pensado jamás en ser dibujante", y ya hemos visto cómo Pluto revisita la tradición de Astroboy. Este artículo explica claramente su importancia.
Si sentís curiosidad, podéis ver el primer capítulo de su adaptación inicial a serie de televisión (1963-1966), que llegó a alcanzar un 40% de audiencia y es la primera muestra de anime en la pequeña pantalla:

sábado, 7 de marzo de 2020

Nagasaki

Aki Shimazaki. El quinteto de Nagasaki (Le Poids des secrets: Tsubaki, Hamaguri, Tsubame, Wasurenagusa et Hotaru, 1999-2004)
Yoji Yamada. Nagasaki. Recuerdos de mi hijo (Haha to kuraseba, 2015)
Premios Mejor Actor y Mejor Actriz de Reparto. Academia del Cine Japonés 2016

La ciudad de Nagasaki y, en especial, la bomba atómica de la que fue víctima, son el escenario de dos narraciones sobre las  relaciones maternofiliales, el pasado, los silencios y la importancia de los vínculos personales.

Me inclino ante una lápida para leer las letras. Oigo a Yukio detrás de mí:
-¿Dónde está la nuestra, mamá?
-Nosotros no tenemos tumba -responde Mariko.
-¿Qué quieres decir? ¿Que no tenemos antepasados?
-Tenemos, pero no sabemos quiénes son.

Quienes ya habéis leído en la tertulia Hôzuki, la librería de Mitsuko, reconoceréis algunas de las constantes en las obras de esta autora: la referencia a elementos de la naturaleza, presentes desde el título, como hilo conductor y metáfora; el retrato de tres generaciones de mujeres; la ausencia (o presencia no reconocida como tal) del padre; la influencia de los secretos familiares; el papel cuidador, de aceptación y apoyo, de las mujeres mayores.
En una saga que se desarrolla desde la década de los años 20 (con el Gran terremoto de Kanto de 1923) hasta la contemporaneidad, Shimazaki reconstruye las historias de personajes entrelazados por el deseo, las mentiras, los silencios y las verdades desveladas en la recta final de la vida.
Al estructurar su narrativa en conjuntos de cinco novelas con distintos narradores, la autora de origen japonés puede ir completando poco a poco el puzzle de una realidad compleja, en la que cada punto de vista muestra una parte del total. En esta ocasión, si bien es Mariko el personaje central de la trama y su voz la más presente, todas resultan importantes, y los sucesos mostrados en un relato se repiten y toman nuevo significado en otros.
Por ello, salvando las diferencias estilísticas y la extensión, puede asemejarse a La escopeta de caza, el clásico de Yasushi Inoué: testimonios directos, relación constante entre lo que sienten los personajes y el contexto físico, amores ocultos...
Pero, además del análisis de las relaciones personales, hay una reflexión muy crítica sobre el pasado reciente de Japón: la ideología imperialista reflejada en la violenta invasión y dominio de Manchuria y la ocupación de Corea, el papel nipón en la II Guerra Mundial, la discriminación de los inmigrantes, la intransigencia de las clases privilegiadas. Aunque también se describen los efectos de la bomba atómica sobre Nagasaki, y algunos breves pasajes recuerdan a Lluvia negra, no coinciden en su objetivo: a Shimazaki le interesa como recurso narrativo y no tanto para elaborar un discurso sobre sus consecuencias.
Una recomendación final: El quinteto de Nagasaki requiere, por los saltos temporales y el desvelamiento progresivo de la trama, una lectura atenta pese a su lenguaje sencillo. Es una buena idea elaborar durante la misma un mapa personal en el que aparezcan los protagonistas y sus relaciones.

-Fue inevitable. Era mi destino.
-¿Tu destino? Solo si hubiese sido inevitable, como un terremoto, o un tsunami. Tu muerte fue evitable. Fue una horrible tragedia diseñada y ejecutada por humanos. No era tu destino.

Un año después de estrenar La casa del tejado rojo, que ya disfrutamos en la tertulia, Yoji Yamada dirigió Nagasaki. Recuerdos de mi hijo manteniendo las mismas señas de identidad.
Si en la primera se narraba la época previa a la entrada de Japón en la II Guerra Mundial, aquí se muestran sus consecuencias a través, también, de un relato sobre su influencia en las vidas de la población civil y la demostración de lo irracional que resulta la violencia.
De nuevo, la factura técnica, colores y ambientación (con el retrato del transcurrir cotidiano de los días en el barrio, los leves movimientos de cámara y la importancia de las pequeñas acciones de los personajes) recuerda a las obras clásicas de Ozu (Crepúsculo en Tokio, Cuentos de Tokio).
Yamada introduce elementos fantásticos, melodramáticos y de comedia física en una película que avanza con calma y evita el peligro de caer en un sentimentalismo hueco. Más allá del discurso político (en el que no hay ninguna referencia crítica al papel de Japón) nos llega la reflexión sobre la culpabilidad sentida por los supervivientes, el rencor de quienes han perdido a seres queridos, el dolor ante las oportunidades perdidas y los sueños rotos... pero, sobre todo, la importancia de saber cerrar el pasado y mirar hacia delante.
La sinceridad con la que está narrada la película hace que, pese a previsibilidad del desenlace y su estética algo kitsch en la escena final, nos deje un buen sabor de boca y un toque de optimismo.
En Proyecto Naschy encontraréis una crítica muy positiva, mientras que Cine maldito identifica algunos errores en su desarrollo.


domingo, 19 de enero de 2020

Mujeres con voz propia

Sayaka Murata. La dependienta (Konbini Ningen, 2016)
Premio Akutagawa 2016
Rokudenashiko. Obscenidad (What is Obscenity? The Story of a Good for Nothing Artist and her Pussy, 2014-2016)
Naomi Kawase. Hacia la luz (Hikari, 2017)

Tres creadoras japonesas exponen su visión de la contemporaneidad en algunas de sus obras más recientes, donde muestran una forma muy personal de expresión.
La descripción crítica de los pilares sobre los que se sostiene la organización social y económica, la exploración de los obstáculos en las relaciones interpersonales, las reacciones ante la pérdida y la reflexión sobre la naturaleza del arte vinculan unas con otras y nos invitan a mirar más atentamente nuestra propia realidad.


Sayaka Murata empleó su experiencia como trabajadora en una tienda abierta 24 horas para retratar con humor y agudeza nuestras sociedades contemporáneas. A través de una protagonista que desde niña cuestiona de forma inconsciente los convencionalismos sociales, revela, desde una perspectiva que tiene en cuenta la desigualdad de género, algunas de las partes más irracionales de la manera de vivir que consideramos normal y útil:

1. Empleos en los que tanto el personal como la clientela son equivalentes a máquinas anónimas, que ejecutan conductas repetitivas y predecibles en favor de la eficiencia.
Mis ojos y oídos eran valiosos sensores que captaban sus sutiles movimientos e intenciones, y mis manos se movían ágilmente según la información recibida [...]
En este contexto, el konbini aparece como un microcosmos que refleja el funcionamiento global.
Era la hora en que el mundo se despertaba y los engranajes de la sociedad empezaban a girar.
2. La presión de la masa es tal que uniformiza tanto las conductas como el aspecto:
[...] vestían de forma tan parecida que estuve a punto de confundirlas. Supongo que mi forma de hablar también se le pegará a alguien. Creo que es así como sobrevive la humanidad: por contagio.
3. E intentar que cada cual asuma el papel social asignado externamente lleva a estigmatizar y apartar a cualquiera que, voluntaria o involuntariamente, no responda en todo momento a esas exigencias. La novela insiste en el sufrimiento que genera esa situación en las personas más vulnerables.
Es un fracasado, un lastre para la sociedad. En esta vida, todos tenemos la obligación de establecer un vínculo con la sociedad, ya sea trabajando o formando una familia. 
El mundo normal es un lugar muy exigente donde los cuerpos extraños son eliminados en silencio. Las personas inmaduras son expulsadas. Claro, por eso tenía que "curarme". Si no me curaba, sería eliminado del grupo de la gente normal. 
Un cuerpo maltrecho es 'inútil' para el trabajo físico. Por muy responsable y aplicada que fuera, puede que yo también me convirtiera en un trasto inútil para la tienda cuando mi cuerpo envejeciera.
4. Sin embargo, la misma estructura que nos impulsa a seguir la norma establecida muestra un interés desmedido por lo raro o inusual, demostrando que ambas etiquetas son la cara y la cruz de un solo fenómeno.
La gente se cree con derecho a escarbar en aquello que considera raro hasta dar con una explicación. A mí me molestaba su insistencia, me resultaba fastidiosa e impertinente.
Keiko -en contraposición a la agresividad verbal, la desorientación vital y la pasividad de Shiraha- nos muestra cómo superar esas presiones. Su especial sabiduría -fruto de su propio transtorno- radica en reconocer que todos estamos, en muchos momentos, interpretando un papel, pero también en el descubrimiento de que podemos encontrar sentido y satisfacción en algo que no tiene por qué ser entendido o aceptado por los demás.
Aunque seguro que sentimos simpatía hacia la protagonista, la autora consigue no imponernos una visión de ella; como lectores, seremos quienes decidamos si pesa más la enfermedad o la lucidez. O, porqué no, aceptemos que ambas cosas pueden ser, a veces, compatibles... aunque eso no elimine el sufrimiento ni la incertidumbre.


Era a mí a quien llamaban loca, pero me di cuenta de que era Japón quien había perdido la razón.
Megumi Igarashi nos propone un manga con un interés que supera lo autobiográfico, de la misma forma en que sus creaciones artísticas van más allá de lo que representan.
En ambos casos, propone un retrato crítico y revelador de múltiples dimensiones de la sociedad japonesa: la discriminación por género, el papel de los medios de comunicación afines al poder, la omnipresencia de la ficción y de la cultura popular contemporánea -dominada por la televisión y lo kawaii o 'mono'- en la vida diaria, la industria del manga, la escasez de garantías de los sistemas policial, penal y penitenciario, los tabúes sobre el cuerpo de las mujeres.
Desde que empecé mi trabajo en el arte manko, me he resistido a los viejos que protestaban. He decidido continuar con mi trabajo, cada vez más absurdo, con toda la seriedad del mundo. Aunque al principio era un chiste, ahora las bromas las hago con cada gramo de mi cuerpo y de mi alma.
Utilizo la rabia como trampolín, la risa como arma predilecta en esta batalla.
Utilizando mi rabia como trampolín, he creado un arte manko que es alegre y positivo (...) todos son objetos alegres que hacen que la gente sonría.
El humor es aquí en una demostración de fortaleza, un recurso para resultar el absurdo de las situaciones que vivió su autora y una apuesta por la normalización de lo femenino.
Como señala la reseña aparecida en Canino, el manko se etiqueta como obsceno porque es convertido por los hombres únicamente en un objeto sexual: "El problema es de la sociedad, no de Rokudenashiko: creer que los coños han de ocultarse porque, en última instancia, son solo objetos de satisfacción masculina. Y lo que nos demuestra ella es que no, que los coños son algo natural, una parte más del cuerpo de las mujeres cis que debería ser vista con naturalidad. Sin aspavientos. Sin ser considerado obsceno. Pudiendo ser eróticos, pero también divertidos, empoderantes o adorables."
Cuestiona las pautas de pensamiento y la estructura de poder que llevan a gran parte de la población a mostrar asco, rechazo, indignación, desconfianza y extrañeza ante su propuesta, o a presuponer que se trata de una mujer dispuesta a mantener relaciones sexuales con cualquiera.
La lectura de este manga es una buena oportunidad para examinar nuestra realidad más cercana: ¿compartimos tabúes con Japón?, ¿hay ejemplos cercanos de una censura similar y de actuaciones policiales y judiciales desmedidas?
Por último, como curiosidad, Japón secreto habla sobre varios festivales de la fertilidad, uno de ellos centrado en lo femenino, con una interpretación algo diferente a la que presenta Rokudenashiko.


Nada es más bello que lo que desaparece ante tus ojos.
Naomi Kawase (El bosque del luto, Shara, Una pastelería en Tokio) construye en Hacia la luz una emotiva reflexión acerca de la pérdida -tema habitual en su filmografía- y sobre el cine como arte vinculado a la vida cotidiana. Además, nos recuerda que la realidad alberga lugares y momentos de gran belleza, una riqueza que no podemos obviar, a riesgo de empobrecer nuestra existencia.
Narra pérdidas múltiples -la progresiva de la visión, la de la memoria- y el sufrimiento de las personas afectadas. Pero, sobre todo, habla de hallazgos, gracias a la voluntad de sus protagonistas de percibir el mundo a través de la experiencia de otra persona, de sentirlo tal como a ella le llega.
Con una película, te vinculas a la vida de otra gente. Interpretar otras vidas me ayuda a vivir y me da esperanza.
Ese mensaje de esperanza creado alrededor del descubrimiento de nuevas dimensiones de la belleza acompaña su mirada sobre la naturaleza del arte y, en concreto, sobre la relación entre vida y cine.
Para ejemplificarla, Kawase establece puntos de contacto entre la película que intenta traducir Misako y su situación familiar, presenta a un director que no cambia de aspecto ni forma de andar cuando actúa -son la misma persona, con las mismas preocupaciones y, quizá, biografía- y da un papel central a dos atardeceres cargados de significado.
De esta forma nos descubre que una obra debe incluir también las interpretaciones de los espectadores, y que solo a través de nuestras reacciones emocionales es posible conectar los universos de la ficción y la realidad.
En esta película hay un cierto peso, como una gravedad [...] lamentaba que no fueses capaz de reproducir la belleza y la tristeza de las cosas perecederas. O la dificultad de desprendernos de las cosas que se pierden para siempre.

Como siempre, Kawase da protagonismo a la luz y genera imágenes técnicamente perfectas. Destaca el uso, en los diálogos entre los protagonistas, del plano medio corto y, cuando las conversaciones ganan en intimidad y significación, del primer plano; usando el primerísimo primer plano nos acerca aún más al mundo interior de Fuji y Misako.
Replica así la experiencia visual del fotógrafo, capaz solo de percibir pequeños fragmentos del entorno. Una demostración más de la tesis que defiende esta película: el cine, el arte, están conectados con la vida y la explican o interpretan a través de la experiencia de sus receptores.